10 razones para no volver a llamarte

Razón #1: no me gustaba la forma en que creías que eras el mejor en todo.

Razón #2: tu forma de ser tan cambiante según la persona con la que estabas.

Razón #3: Tu frialdad me congelaba.

Razón #4: Toda verdad la convertías en una mentira.

Razón #5: Siempre tenía razón, pero me llamabas paranoica.

Razón #6: Me hacías dudar hasta de mi misma.

Razón #7: Lo nuestro era un juego y cambiabas las reglas todos los días.

Razón #8: Nunca te entendí.

Razón #9: Estás bien sin mi, aunque yo todavía te extraño.

Razón #10: Nunca te arrepentiste por el dolor que me causaste. Y nunca lo harás.

Tu ausencia a veces me pesa, pero es un paso saber que de estas 10 razones no hay ninguna que haya hecho que no me alejaras.

Hoy fue la final de la Champions. Y te recordé.

Me acuerdo que meses atrás habías dicho que la íbamos a ver juntos. No importaba quienes llegaran porque ninguno es hincha de ningún equipo europeo, pero en lo que sí coincidíamos era en que nos gustaba el fútbol. Y mucho.

Era una de las cosas que más nos gustaba hacer y mirar.

Pero hoy viste el partido con ella.

No comprendo, ¿eso no era algo nuestro? ¿Algo que solo nosotros compartíamos? ¿Cómo de un momento a otro ya no soy el personaje principal de esta historia, sino que pasé a ser un extra? Ese que ni siquiera se logra distinguir, ese que a nadie le importa.

Me sorprende la rapidez con la que las personas olvidan lo que en su momento juraban amar y recordar para siempre. Cómo olvidan promesas, palabras y secretos que ya no lo son.

Y otra vez quedo deshecha y mi corazón también. Y pasamos otra vez a ser los suplentes de un partido en el que deberíamos haber sido titulares.

Y todo se redujo a qué dejaste de esperar.

Dejaste de esperarme.

Y aunque me parece injusto (y hasta egoísta) creo que está bien. Esperar por alguien una eternidad no existe.

Lo que sí caló muy hondo en mí fue que me diste tu palabra de que siempre ibas a estar ahí. Aún a la distancia. Que el momento del reencuentro ocurriría, que íbamos a hacer que ocurriera.

Y al final no fue así.

Bueno, supongo que solo me queda desearte lo mejor, que seas feliz, que todos tus planes se cumplan (esos que me contaste en las largas charlas de madrugada) y que aprendas a conservar tu palabra.

Esa que conmigo no valió nada.

Preséntate (entrada de muestra)

Esta es una entrada de muestra, originalmente publicada como parte de Blogging University. Regístrate en uno de nuestros diez programas y empieza tu blog con buen pie.

Hoy vas a publicar una entrada. No te preocupes por el aspecto de tu blog. Tampoco te preocupes si todavía no le has puesto un nombre o si todo esto te agobia un poco. Tan solo haz clic en el botón «Nueva entrada» y explícanos por qué estás aquí.

¿Por qué es necesario?

  • Porque proporciona contexto a los nuevos lectores. ¿A qué te dedicas? ¿Por qué deberían leer tu blog?
  • Porque te ayudará a centrarte en tus propias ideas sobre tu blog y en lo que quieres hacer con él.

La entrada puede ser corta o larga, una introducción de tu vida o una declaración de los objetivos del blog, un manifiesto de cara al futuro o una breve descripción del tipo de cosas que pretendes publicar.

Te ofrecemos algunos consejos útiles para ayudarte a empezar:

  • ¿Por qué publicas tus entradas en lugar de escribir en un diario personal?
  • ¿Sobre qué temas crees que escribirás?
  • ¿Con quién te gustaría conectar a través de tu blog?
  • Si tu blog resulta ser un éxito a lo largo del próximo año, ¿qué objetivo te gustaría lograr?

No tienes por qué atarte a las decisiones que tomes ahora. Lo bueno de los blogs es que evolucionan constantemente a medida que aprendemos nuevas cosas, crecemos e interactuamos los unos con los otros. Pero está bien saber dónde y por qué empezaste, y plasmar tus objetivos puede darte más ideas para las entradas que quieres publicar.

¿No sabes por dónde empezar? Tan solo escribe lo primero que se te ocurra. Anne Lamott, autora de un libro sobre cómo escribir que nos encanta, afirma que debemos permitirnos escribir una «porquería de primer borrador». Anne está en lo cierto: tan solo tienes que empezar a escribir, y ya te encargarás de editarlo más tarde.

Cuando todo esté listo para publicarse, asigna entre tres y cinco etiquetas a la entrada que describan el centro de atención de tu blog: escritura, fotografía, ficción, educación, comida, coches, películas, deportes… ¡Lo que sea! Estas etiquetas ayudarán a los usuarios interesados en tus temas a encontrarte en el Lector. Una de las etiquetas debe ser «zerotohero», para que los nuevos blogueros también puedan encontrarte.